
En ocasiones nos encontramos con personas a las que les gustaría comprar un inmueble pero piensan que no sería posible obtener financiación debido a que son muy mayores, no tienen ingresos o están desempleadas y es que los bancos desean prestar dinero, es su vía de negocio más antigua y por ello tienen cierta flexibilidad a la hora de valorar determinadas garantías a la hora de otorgar un préstamo. A priori no recomendaríamos a nadie solicitar financiación si sabe que no va a tener ingresos futuros y no dispone de ahorros, pero en ocasiones hay personas que se encuentran en desempleo de manera temporal y tienen posibilidades de generar ingresos en un futuro cercano, tienen ahorros que les permitiría sortear un bache o esperan unos ingresos de manera inminente. También existen clientes que no disponen de unos ingresos elevados pero bien ellos o familiares poseen propiedades las cuales se pueden usar como garantía del préstamo. Principalmente recomendaríamos esta estrategia a gente que lo que busca es poner ese dinero prestado a generar una rentabilidad superior al coste de financiación, lo que se conoce como deuda buena. Es decir, si solicitamos un préstamo hipotecario de 100.000 EUR, por el cual pagamos un 2% de intereses pero obtenemos una rentabilidad neta con ese dinero del 5%, en este caso estamos ganando dinero con un dinero que no es nuestro y pese a que este tipo de estrategias conllevan un cierto nivel de riesgo, es cierto que puede minimizarse a niveles que compense llevarla a cabo a determinados tipos de inversores siempre y cuando estén asesorados de manera adecuada. Si quiere saber más sobre este u otros temas no dude en ponerse en contacto con nosotros, estaremos encantados de ayudarle.